
A primera vista, la especialización investigadora en el campo de la ingeniería sísmica no parece guardar demasiada relación con el estudio de los tsunamis. Sin embargo, a su regreso de Sri Lanka después del tsunami de 2004, la profesora Tiziana Rossetto descubrió que se habían realizado muy pocas investigaciones acerca de los efectos de los tsunamis sobre las infraestructuras costeras y por ello se propuso estudiarlos más a fondo. El 1 de diciembre expondrá su trabajo al público asistente al evento TEDx Brussels.

Nuestra sociedad precisa de forma crucial información sobre la atmósfera, desde la calidad del aire hasta la radiación solar. Para poder tomar las decisiones más adecuadas que permitan conservar nuestra calidad de vida ahora y en el futuro, las autoridades, las empresas y los propios ciudadanos de Europa precisan datos fiables, actualizados y exactos sobre cuanto acontece en la atmósfera y sobre lo que cabe esperar del día de mañana.

En numerosas partes de Europa existen dificultades cada vez mayores para disponer de recursos de agua dulce con la calidad y en la cantidad necesarias. Son varios los factores que están causando estragos en el suministro de agua, en concreto el cambio climático, la rapidez del crecimiento demográfico y de la urbanización, la disminución de los recursos de agua dulce y el envejecimiento de las infraestructuras.

El calentamiento provocado por el cambio climático provoca que los icebergs en el Mar Antártico viajen a la deriva hacia la costa y provoquen daños enormes al muy variado ecosistema que existe en el fondo del mar. Los icebergs están dañando el fondo del mar al desplazarse cerca de la costa occidental de la Península Antártica (PA-O). Este movimiento altera enormemente el vibrante ecosistema del fondo marino.

La situación es muy seria. En abril, las concentraciones de CO2 llegaron a 400 partes por millón por primera vez en tres millones de años. Las emisiones se encaminan hacia un incremento «probable» de la temperatura de entre 4 y 6,1 grados Celsius, cuando la mayoría de los expertos coinciden en que dicho incremento debe mantenerse por debajo de dos grados para evitar una alteración irreversible del clima.