
El impacto ambiental de la aviación no son solo las emisiones en el aire, sino también los residuos: aeronaves retiradas, materiales caducados y piezas desechadas. El proyecto europeo GENEX buscó formas de que los componentes de los aviones duren más, combinando materiales compuestos reciclables, sensores que alimentan un gemelo digital y reparaciones asistidas digitalmente – y al final puedes comprobar cómo cuidas tú tus cosas.
Cuando se habla del impacto ambiental de la aviación, casi siempre se piensa en las emisiones de los aviones en vuelo. Pero el problema es más amplio: el sector genera muchos residuos, como aeronaves retiradas, materiales caducados y piezas desechadas.
También hay una buena noticia. Hasta el 90 % del peso de un avión puede reutilizarse o reciclarse. La pregunta clave es cómo diseñar, fabricar y reparar las piezas para que duren el mayor tiempo posible.
De eso se ocupó GENEX, un proyecto financiado por la Unión Europea y coordinado por el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), en España, que reunió a 15 socios del mundo académico y de la aviación.
«La reducción de las emisiones de la aviación comienza con el diseño de piezas y componentes más eficientes y duraderos, que es precisamente lo que se propuso lograr el equipo del proyecto GENEX», afirma Andrea Calvo Echenique, del ITA.
«Guiados por un consejo asesor de expertos en aviación, pudimos descartar rápidamente las tecnologías irrelevantes o no certificables y, en cambio, centrarnos en aquellas que aportan mayor valor a la industria», explica.
El equipo trabajó en la fabricación avanzada de materiales compuestos con resinas reciclables y colocación automatizada de fibras fuera de autoclave. A estos materiales se incorporaron sensores digitales que vigilan el estado de las estructuras aeronáuticas.
«Los datos recogidos por estos sensores se convierten en un gemelo digital de una estructura, que luego podemos utilizar para, por ejemplo, supervisar, detectar y localizar daños, así como modelar la vida útil de una pieza e implementar un mantenimiento predictivo», detalla Calvo Echenique. «El resultado final es un componente de mayor duración».
«Además de nuestras soluciones para la fabricación y la monitorización del estado estructural, la digitalización de los procesos de reparación ha sido, en mi opinión, uno de los resultados más destacados del proyecto», subraya la investigadora.
Entre las soluciones desarrolladas figuran:
«La digitalización de las reparaciones mejora los resultados, lo que permite reparaciones más rápidas y fiables y, por lo tanto, reduce los tiempos de inactividad y aumenta la aeronavegabilidad de una aeronave», añade.
GENEX desarrolló procesos interconectados que abarcan toda la vida de un componente, desde el diseño hasta su retirada. «Mediante el desarrollo de materiales sostenibles, procesos de fabricación de bajo consumo energético y tecnologías digitales para prolongar la vida útil de un componente, en GENEX se está contribuyendo a reducir la huella de carbono de una aeronave», señala Calvo Echenique.
«De este modo, estamos acercando a Europa a su objetivo de convertirse en el primer continente neutro en carbono». El trabajo continúa en los proyectos TOSCA y CompSTLar, dentro de Horizonte Europa.
GENEX demuestra que una aviación más ecológica no depende solo de motores y combustible. También entran en juego la ingeniería de materiales, los sensores, el análisis de datos y la planificación del mantenimiento.
La huella de la aviación empieza mucho antes del despegue, cuando se diseñan y fabrican las piezas. GENEX combinó materiales compuestos con resinas reciclables, sensores que alimentan gemelos digitales y reparaciones asistidas digitalmente. El resultado son componentes más duraderos, menos tiempo de inactividad y una menor huella de carbono.
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