
De cerca, una retina en desarrollo parece una estación abarrotada: las neuronas arrancan a la vez, se cruzan y dan media vuelta. Y, sin embargo, el resultado es un tejido organizado con precisión. Durante seis años y medio, el equipo de Caren Norden observó este proceso en embriones transparentes de pez cebra y descubrió que las neuronas se guían por señales de sus vecinas y que algunos de sus movimientos protegen el tejido en maduración, y al final puedes comprobar cómo te orientas tú en el caos creativo.

Tragar una pastilla con sensores en lugar de someterse a un examen invasivo suena a ciencia ficción, pero el proyecto ELFO, financiado por la UE, ya ha dado pasos concretos en esa dirección. Sus investigadores han construido componentes electrónicos con miel, pigmentos alimentarios y algas, e incluso una batería recargable que se puede comer. La pregunta ya no es solo si funcionan, sino si la gente estaría dispuesta a tragárselos — y al final puedes comprobar cuánto confiarías tú en una pastilla así.

Las úlceras del pie diabético afectan a aproximadamente una cuarta parte de los más de 800 millones de personas con diabetes en todo el mundo. Hoy se tratan sobre todo limpiándolas y vendándolas, es decir, controlando los síntomas. El proyecto europeo APTADEGRAD va por otro camino: sus compuestos eliminan de la herida el exceso de proteínas inflamatorias recurriendo al sistema natural de reciclaje de nuestras células — y al final puedes comprobar si tienes cabeza para la biotecnología.

Tras un trasplante de riñón, acertar con la dosis de inmunosupresores es cuestión de equilibrio: si la medicación se queda corta, el órgano se rechaza; si se pasa, el paciente queda expuesto a infecciones. Un equipo europeo ha comprobado si un virus que casi todo el mundo lleva en la sangre, y que no causa ninguna enfermedad, puede servir de indicador del estado del sistema inmunitario — y al final puedes comprobar si tú sabes encontrar el término medio.

Las interfaces cerebro-ordenador suenan a ciencia ficción, pero su mayor obstáculo es muy terrenal: demasiados datos, poco ancho de banda y demasiado calor dentro del cráneo. El proyecto europeo IoN, coordinado por imec, ha encontrado una salida: usar el propio tejido del cuerpo como cable y transmitir solo cuando las neuronas tienen algo que decir. El sistema ya alcanzó 500 Mbps en pruebas con cabezas de cadáveres humanos — y al final puedes comprobar si tienes cabeza para la neurotecnología.

Cada mañana millones de cafeteras acaban en la basura con un residuo oscuro que nadie mira dos veces. En un laboratorio de Lyon ese mismo material, junto a las cáscaras de cacahuete, se convierte en el núcleo de partículas de carbono tan diminutas que señalan un tumor en una imagen y lo atacan a la vez. Un proyecto europeo ha borrado así la frontera entre diagnosticar y tratar, y ha demostrado que un desecho puede ser el punto de partida de una investigación seria —y al final puedes comprobar si piensas como alguien que busca una segunda vida para las cosas.

El oído te funciona perfectamente: en la prueba del médico no se te escapa ni un tono y el resultado sale limpio. Y aun así, en un bar lleno a las once de la noche, la mitad de lo que dice quien tienes enfrente se pierde entre la música y el ruido de fondo. No es falta de atención ni cansancio: hay un daño real que las pruebas de siempre no llegan a ver. Un equipo de Gante lleva años buscando cómo medirlo — y al final puedes comprobar cuánto ruido se tragan tus oídos.