
Abundancia en invierno, escasez en verano: ese ritmo marcó durante años la vida en las islas del Mediterráneo, y hoy lo rompen lluvias violentas e inundaciones repentinas. En la isla griega de Escíatos, el equipo del proyecto NURISH quiere convertir el problema en un recurso: depurar aguas residuales en humedales artificiales alimentados por el sol y guardar el agua de lluvia por si hay incendios — y al final puedes comprobar cómo tratas tú el agua en tu día a día.
Durante mucho tiempo, las islas del Mediterráneo gestionaron el agua según un esquema sencillo: en invierno sobraba, en verano faltaba, y los habitantes sabían qué esperar y cómo prepararse. Ese ciclo previsible se rompe con el cambio climático.
Las sequías son más largas y más severas. Cada vez con más frecuencia las interrumpen lluvias escasas pero violentas, seguidas de inundaciones repentinas. La isla recibe el agua justo cuando más cuesta retenerla, y le falta cuando más se necesita. Esto exige pensar la infraestructura de otra forma.
De buscar respuestas a estos cambios se ocupa el equipo del proyecto NURISH, financiado con fondos de la Unión Europea y coordinado por la Universidad Técnica Nacional de Atenas. Los investigadores quieren redefinir cómo se adaptan las comunidades insulares. Su escenario es Escíatos, una isla del mar Egeo que ha sido designada recientemente como un centro europeo clave de resiliencia.
Así, Escíatos se ha unido a una selecta red de centros de resiliencia climática que incluye lugares en Chipre, Finlandia y el Reino Unido. Para la isla es una oportunidad de combinar conocimientos especializados con soluciones prácticas y escalables, es decir, que luego se puedan repetir a mayor escala. El consorcio local está planificando ahora acciones concretas.
El cambio más importante afecta al enfoque mismo del agua. El modelo anterior consistía en extraerla y gastarla. Las intervenciones diseñadas en el marco de NURISH buscan que los isleños pasen a un modelo de regeneración y reutilización, en el que el agua circula en lugar de desaparecer tras un solo uso.
El proyecto entiende además las soluciones basadas en la naturaleza como algo más que un elemento de infraestructura técnica. El equipo ve en ellas la expresión de una colaboración necesaria entre las personas y su entorno. No se trata solo de construir, sino de que lo construido funcione con la naturaleza y no contra ella.
La estrategia para Escíatos se apoya en dos pilares. El primero es la reutilización sostenible del agua. Las aguas residuales urbanas se tratarán en humedales artificiales integrados con sistemas fotovoltaicos. Así nace un ciclo energéticamente autosuficiente: el agua se limpia y vuelve al sistema, y la isla puede consumir menos recursos locales.
A diferencia de la infraestructura convencional, que a menudo funciona aislada de su entorno, los humedales se diseñan para integrarse en el paisaje y darle forma con suavidad, sin dominarlo.
El segundo pilar responde a la doble amenaza de los incendios y las inundaciones. Los nuevos sistemas captarán y almacenarán el agua de lluvia y la escorrentía de las crecidas. Será una reserva para extinguir incendios y para la agricultura. En la práctica, la solución reúne varias funciones:
Supone un cambio significativo en la preparación ante las crisis. Por primera vez se diseñan sistemas naturales para canalizar y almacenar agua pensando en la protección contra incendios, en un paisaje cada vez más expuesto a los incendios forestales. Los arroyos dejan de verse como una amenaza y pasan a ser parte de un sistema de apoyo más amplio, que refuerza la resiliencia de la isla y aumenta la disponibilidad de agua cuando más se necesita.
El éxito de estos sistemas depende, sin embargo, de su base cultural. Por eso el proyecto emplea piedra local, plantas autóctonas y cursos de agua tradicionales. Así, la nueva infraestructura debe percibirse como una evolución natural del saber local y no como una tecnología importada de fuera.
Este vínculo con la historia del lugar favorece que la comunidad se sienta dueña del proyecto. La infraestructura se convierte en un sistema vivo que necesita cuidados, pero que también los devuelve. Para quienes estudian ingeniería o arquitectura del paisaje es una buena lección: una solución técnica no termina en los cálculos, sino que debe encajar con el lugar y con las personas que la usarán.
La transformación que viene no es, por tanto, solo técnica: también es cultural. Invita a reflexionar no solo sobre cómo gestionamos el agua, sino también sobre la relación que construimos con ella. El futuro del agua en las islas no lo moldeará únicamente la naturaleza ni únicamente el ser humano. Lo decidirá el espacio donde ambos se encuentran y colaboran.
Escíatos se convierte en un lugar donde se pone a prueba una nueva forma de pensar el agua en las islas. NURISH une la depuración de aguas residuales en humedales artificiales con apoyo fotovoltaico y el almacenamiento de agua de lluvia para apagar incendios y regar cultivos. La clave no es solo la tecnología, sino también el respeto por el paisaje, los materiales y las tradiciones locales. El agua, hasta ahora déficit o amenaza, debe ser parte de un sistema común y circular.
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