
Paredes aisladas y ventanas nuevas suenan a buena noticia para quien alquila una habitación. Pero en Europa la renovación energética también puede encarecer los alquileres y dejar atrás a los más vulnerables. El proyecto PREFIGURE, financiado con fondos europeos, estudia iniciativas locales que logran que las viviendas sean a la vez eficientes, asequibles e inclusivas —y al final puedes comprobar si tu forma de vivir es inteligente con la energía.
Alquilar una habitación, pagar la factura de la luz, abonar la calefacción: para muchos estudiantes es el primer choque con los gastos de una vida independiente. Un artículo publicado por CORDIS muestra que este problema tiene una dimensión europea. En toda la Unión Europea, los costes de la vivienda van en aumento, escasean las viviendas asequibles y la energía es cada vez más cara.
Al mismo tiempo, se están elaborando nuevas políticas de renovación energética para cumplir los ambiciosos objetivos climáticos de la UE. Y aquí está la trampa: si no se diseñan con cuidado, esas políticas podrían aumentar aún más los alquileres, agravar la desigualdad social y exacerbar la pobreza energética. Un edificio recién aislado no siempre significa menos gastos para quienes viven en él.
Esta tensión es el eje del proyecto PREFIGURE (Prototypes for addressing the housing-energy-nexus), financiado con fondos europeos y puesto en marcha en 2024. Su equipo quiere abrir vías alternativas hacia una vivienda asequible, inclusiva y energéticamente eficiente en Europa.
La meta es ofrecer un modelo escalable de vivienda neutra desde el punto de vista climático que no deje a nadie fuera. El proyecto lo coordina el Instituto Tecnológico de Karlsruhe (Alemania), donde Michael Janoschka es catedrático.
En lugar de partir de grandes programas gubernamentales, los investigadores se fijan en iniciativas locales de base. Están concebidas como «prototipos de cambio»: iniciativas que combinan la innovación social, política y económica para renovar viviendas asequibles destinadas a las comunidades vulnerables.
El equipo identifica y analiza prácticas en las que coinciden tres objetivos:
La investigación participativa se lleva a cabo en once ciudades europeas, desde Ámsterdam y Barcelona hasta Tesalónica y Tallin. El equipo documenta y analiza dieciséis prototipos distintos, así como los factores jurídicos, financieros y culturales que los favorecen o los obstaculizan. Doce de ellos se analizan en profundidad en un informe.
Este método permite comprender de manera integral cómo replicar y ampliar con éxito las renovaciones eficientes en el uso de la energía. Además, fomenta comunidades de aprendizaje que transfieren conocimientos y pueden aportar un modelo probado para políticas de vivienda que den la misma importancia a los objetivos climáticos y a la justicia social.
El proyecto ya presenta varios resultados importantes. El primero es un marco analítico compartido para comprender el nexo vivienda-energía desde una perspectiva de justicia social. Gracias a él se puede comparar cómo los distintos contextos locales abordan a la vez los retos de la descarbonización, la asequibilidad y la inclusión.
El segundo es el Catálogo de Prototipos, una recopilación estructurada y comparativa de prácticas innovadoras en la intersección entre vivienda y energía. Para quien estudia urbanismo, sociología o ingeniería energética, es un buen ejemplo de que hoy las soluciones técnicas y las sociales ya no pueden separarse.
La parte más visible del proyecto es su laboratorio participativo móvil, el rincón TO MEET YOU! (¡La ciencia se presenta!). Funciona como herramienta para el intercambio de conocimientos y como espacio dinámico donde la ciencia y la sociedad pueden encontrarse, conectar y entablar un diálogo.
El equipo ha planificado una gira europea para el laboratorio: Sofía, Tesalónica, Barcelona, Ámsterdam, Copenhague y Karlsruhe, con final en Tallin. El objetivo es fomentar el diálogo entre investigadores, residentes, responsables políticos y partes interesadas locales, justo allí donde la gente vive.
El equipo también está analizando los resultados de una encuesta comparativa a gran escala en la que han participado más de veinticinco mil encuestados de siete países.
«Este excepcional conjunto de datos ofrece una de las visiones transnacionales más completas hasta la fecha sobre cómo perciben los hogares la relación entre la vivienda, la asequibilidad energética, las presiones para la renovación y la desigualdad social», explica Michael Janoschka. Y añade: «Estos resultados serán de gran valor, no solo para la toma de decisiones en el ámbito local y nacional en los países participantes, sino también para alimentar los debates políticos en la UE».
Los estudiantes suelen vivir de alquiler y pagar las facturas con un presupuesto limitado, así que la pregunta de quién paga la renovación verde les afecta de lleno. Al buscar piso conviene preguntar no solo por el alquiler, sino también por el coste de la calefacción y el estado del edificio.
Proyectos como PREFIGURE recuerdan que la política climática también tiene que ver con los gastos diarios de los inquilinos. Y muestran cuántas disciplinas se cruzan en un mismo tema: la ingeniería, el derecho, las finanzas y la investigación social tienen algo que decir sobre un solo bloque de viviendas.
Para cuando termine, en 2027, PREFIGURE pretende haber demostrado cómo Europa puede descarbonizar su parque inmobiliario sin perder de vista la asequibilidad, la inclusión y la justicia social. Janoschka lo resume así: «De este modo, en PREFIGURE se reforzará la ambición de la UE de alcanzar la neutralidad climática, garantizando al mismo tiempo que nadie se quede fuera».
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