
Tras un trasplante de riñón, acertar con la dosis de inmunosupresores es cuestión de equilibrio: si la medicación se queda corta, el órgano se rechaza; si se pasa, el paciente queda expuesto a infecciones. Un equipo europeo ha comprobado si un virus que casi todo el mundo lleva en la sangre, y que no causa ninguna enfermedad, puede servir de indicador del estado del sistema inmunitario — y al final puedes comprobar si tú sabes encontrar el término medio.
El trasplante de riñón es el tratamiento de referencia para la enfermedad renal terminal, es decir, la etapa final e irreversible de la enfermedad renal crónica. Sin embargo, la intervención es algo más complicada que un simple intercambio de órganos.
Cuando el cuerpo recibe un riñón nuevo, el sistema inmunitario lo registra como una entidad extraña que debe ser destruida. Para frenar ese ataque, los médicos recetan fármacos inmunosupresores, que el paciente tiene que tomar para proteger el órgano recibido.
El problema está en la cantidad. Según explica Gregor Bond, profesor de la Universidad de Medicina de Viena y coordinador del proyecto TTV GUIDE TX, financiado por la Unión Europea, si el paciente toma una cantidad insuficiente, el riñón trasplantado será rechazado, pero si toma una cantidad excesiva, su sistema inmunitario se debilitará.
Ambos extremos tienen consecuencias graves. «Si bien el rechazo del injerto debido a una inmunosupresión insuficiente es la principal causa de disfunción del trasplante, las enfermedades infecciosas debidas a una inmunocompetencia reducida son una causa común de muerte en los receptores de trasplantes con un injerto funcional», señala Bond. Y añade: «Por lo tanto, optimizar el régimen inmunosupresor para reducir simultáneamente el rechazo y la infección es crucial para prolongar la supervivencia del paciente y del injerto».
Por desgracia, los médicos no tienen una bola de cristal que les permita encontrar el equilibrio adecuado. Hace falta otra forma de saber cómo está funcionando el sistema inmunitario de cada persona.
Aquí entra en escena el virus torque teno, conocido como VTT. Se trata de un virus descubierto recientemente que no provoca ninguna enfermedad. Está presente de forma natural en la sangre de casi todas las personas sanas y también en la de los receptores de trasplantes de riñón.
El equipo de TTV GUIDE TX vio en él una oportunidad: la cantidad de este virus en la sangre podría funcionar como una especie de «inmunómetro» natural, capaz de reflejar la fuerza del sistema inmunitario del paciente.
La lógica del método es sencilla y se resume en tres ideas:
«Creemos que la cuantificación de la carga de VTT en la sangre de un paciente puede ayudar a optimizar los fármacos inmunosupresores prescritos y, por lo tanto, reducir el riesgo tanto de infección como de rechazo renal», explica Bond.
Para comprobar si la idea funciona en la práctica, el proyecto llevó a cabo un ensayo clínico en el que participaron cientos de receptores de trasplantes de riñón de toda Europa. En ese ensayo, la dosificación de los fármacos inmunosupresores se guió por la carga de VTT medida en la sangre de los pacientes.
El resultado principal tiene que ver con la seguridad. «En este ensayo se demostró que la inmunosupresión guiada por VTT es segura en receptores adultos, estables y de bajo riesgo de trasplante renal durante el primer año posterior al trasplante», afirma el coordinador.
Los datos apuntan además a que este enfoque permite personalizar más la medicación y reducir las dosis necesarias.
Además del ensayo de prueba de concepto ya terminado, del que otros grupos de investigación pueden partir directamente, TTV GUIDE TX deja varios resultados. Entre ellos figura un ensayo de biomarcadores validado, estandarizado y aplicable en la clínica.
El proyecto aporta también un importante recurso de biobanco y datos empíricos sobre cuestiones éticas, legales y sociales relacionadas con la participación en el ensayo y con el consentimiento de los pacientes.
El equipo se propone ahora analizar a fondo los datos generados durante el proyecto. El objetivo es entender mejor cómo diseñar un ensayo clínico de fase III, que pondrá a prueba la eficacia de la inmunosupresión guiada por VTT, y no solo su seguridad.
«Nuestro proyecto representa un importante primer paso para introducir las directrices de VTT en la atención clínica de rutina, donde tienen el potencial de reducir miles de infecciones y rechazos de trasplantes de riñón cada año», resume Bond.
Tras un trasplante de riñón, la dosis de inmunosupresores debe evitar a la vez el rechazo del órgano y las infecciones. El proyecto TTV GUIDE TX propone usar un virus inofensivo, presente en la sangre de casi todo el mundo, como indicador natural de la fuerza del sistema inmunitario. El ensayo con cientos de pacientes europeos ha demostrado que este método es seguro en receptores adultos, estables y de bajo riesgo durante el primer año. Su eficacia deberá confirmarse en un ensayo de fase III.
5 preguntas · un minuto